MIGUEL VILLAMERIEL
Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que produce el transporte en Euskadi es «el gran reto» de las instituciones vascas para mitigar el cambio climático y acercar nuestra comunidad a los compromisos del protocolo de Kioto. Este objetivo está lejos de cumplirse después de que Euskadi haya aumentado un 24% sus emisiones contaminantes desde 1990, año que el protocolo toma como base, pero se complica aún más si atendemos a la progresión que está manteniendo el transporte en su emisión de dióxido de carbono a la atmósfera: en los 16 años que han pasado desde 1990, estos gases nocivos se han duplicado.
El transporte ha sido tomado como principal caballo de batalla por el departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, ya que es un sector que implica a toda la ciudadanía y sobre el que el protocolo de Kioto no dicta una normativa concreta. Aún así, el sector que más contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en Euskadi sigue siendo el energético, con un porcentaje del 38% sobre el total. Le siguen el transporte, con un 23%, y el industrial, con un 22%.
La industria mantiene una buena evolución después de haber reducido un 28% sus emisiones a partir del año base, pero todo lo contrario ocurre con el transporte y el sector energético, que han incrementado sus emisiones de forma importante (101% y 199%, respectivamente). En el caso del sector energético, el aumento es debido a la sustitución de las importaciones eléctricas por la generación interna, lo que ha permitido que la importación de energía eléctrica haya caído un 47%.
Aunque los datos vascos tienen un cariz negativo, permiten cierto optimismo si se comparan con los que presenta el resto del Estado, cuyas emisiones totales de 2005 han aumentado alrededor del 50% con respecto a 1990, el doble que las vascas. España se mantiene, junto a Canadá, como el país industrializado que más infringe el pacto medioambiental. Desde el Ministerio de Medio Ambiente dan por imposible rebajar las emisiones hasta el 15% que marcó el protocolo para España, y darían por bueno llegar al 25% para 2012. Euskadi, que parte desde ese porcentaje, cree que alcanzará el límite del 15% si media un importante esfuerzo medioambiental en los próximos cinco años.
12 de noviembre de 2006